
Como cada noche vieja de los últimos años, me pongo a hacer balance sobre ese año que termina. Balance sobre lo que he hecho, lo que no he hecho, lo que debería haber hecho, lo que no debía haber hecho, mi situación, la de los demás, lo que ha ocurrido, lo que quisese que hubiese ocurrido. En fin, un poco de todo para poder calificar el año como bueno o como malo. 2010 ha sido un año de contrastes muy fuertes. Cosas muy malas que me han pasado y cosas muy buenas.
Probablemente ha sido el año en el que ha ocurrido uno de los peores momentos por los que he pasado, la larga enfermedad de un familiar, con todo lo que ello conlleva, tristeza, enfado con el mundo, desgaste, mucho desgaste que hace que en ocasiones uno "deje" de ser como es realmente y eso es muy malo, porque repercute sobre ti y tu relación con los demás, en ocasiones, para perder esa relación.
Pero también ha sido el año en el que esa enfermedad ha acabado con final feliz, y sobre todo, el año en el que he conocido gente que realmente merece la pena, ya solo por este motivo podría calificar el año de bueno.
Luego también están esas pequeñas cosas por las que no hay que comerse tanto la cabeza ya que son secundarias, pero también ayudan a "poner nota" al año. Esas decepciones, desilusiones, sorpresas, alegrías. Todo eso que dentro de un papel secundario tiene ina gran importancia. También está la situación personal de cada uno, la mía no es demasiado buena, pero lo llevo bien.
Por todo lo que he contado aquí y por todo lo que me reservo para mí creo que 2010 ha sido un buen año, mejorable en muchos sentidos, pero insuperable en otros. 2011 tiene que ser el año de la ilusión, ilusión por...
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