
Zeus! Tú le diste el poder de controlar a Eolo los vientos, mira a ver si lo calmas que los ha liberado y por estas tierras del reino de Aragón se deja notar con fuerza su enfado. Por su culpa probablemente mañana tenga que tener el culo pegado al sillín de la bici un largo rato de rodillo.
Eolo!, apiádate de mí y dejame entrenar mañána con tranquilidad, y cuando acabe yo, puedes seguir a lo tuyo que hasta te lo agradecería.
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